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Simposio Internacional Hacia nuevas Políticas Culturales
Panel:
Propiciar una Cultura con Valores Civilizatorios
o dar arraigo a una Subcultura Troglodita
Vicente Brunetti
Investigador y Consultor Internacional en Comunicación y Educación
Especialista en Estrategias, Políticas y Proyectos de Información Pública y Comunicación Educativa
Asunción, Abril 6 del 2006
1. En el ámbito regional:
Han predominado exitosamente las estrategias colonialistas que fomentaron y aplicaron diferencias y discrepancias regionales, saboteando la unidad y la integración.
Así, los ferrocarriles de los ingleses sembraron en nuestros países diferencias con el uso de la trocha angosta en unos, para que en los demás se dificulten las conexiones.
El servicio público de la energía, que depende en la región de la hidroelectricidad, y pudo haber compatibilizado normas y ciclos, sin embargo, prefirió las diferencias, con lo que las redes de distribución de los países que utilizan electricidad de 60 ciclos, no son compatibles con el que usa 50 ciclos.
En cuanto a formatos de televisión y video, las diferencias son ostensibles: en uno Betamax, en los demás VHS; y respecto a las normas…, cada país por su lado, NTSC, PAL M, PAL N, PAL B… Y, en el Caribe, hasta una variante del sistema francés SECAM.
Ahora, es el turno de la TV digital. Cada país de la región, en su momento, elegirá algún formato diferente a sus vecinos… y suma y sigue.
Es demencial.
A los países del primer mundo que “pescan en río revuelto” y a los que les interesa la división y la desunión, les viene de perlas estas políticas nacionales disociativas, que impulsan diferenciaciones tontas, pero eficazmente aislacionistas.
2. En el ámbito nacional:
Las cifras que describen, cuantitativamente, la situación del país en cuanto a disponibilidad de infraestructura y productos de la Industria Cultural, por contraste con las de la Educación, son aún insuficientes para impulsar el desarrollo de una Ciudadanía culturalmente apta, deseosa de una convivencia en paz, y al amparo de un bienestar decente.
Escuelas insuficientes, escasa capacitación y actualización de docentes, pocas redes para impulsar una sana Cultura de participación y, en el terreno que ocupa la actual brecha digital, dificultades severas, como la hoy encarecida conectividad, pocas computadoras y una ciudadanía a la que, cada vez más, se le dificulta el logro del progreso y del bienestar.
Además, las y los estudiantes que acceden hoy a las aulas, conocen y saben más de las Industrias Culturales y sus productos, que sus madres, padres y docentes.
En este ámbito, conviene subrayar que Ciudadanía es el concepto político que describe a las personas en el ejercicio y disfrute pleno de todos los derechos básicos.
Por esto, se hace necesario un esfuerzo de redefinir y avanzar hacia una consideración multidimensional del concepto de Comunicación, para superar el aspecto de difusión y vincularla efectivamente a la vida, y a la calidad de vida:
“Como concepto y proceso la comunicación es el mecanismo de la vida; factor principal de desarrollo en los procesos de construcción de la personalidad; componente esencial para el ejercicio pleno de los Derechos Humanos y, al ser uno de los Capitales Comunitarios Intangibles, es transversal a la construcción de ciudadanía; eje de la convivencia pacífica y democrática; factor crucial para el logro del Desarrollo Sostenible, y un Bien Social (a social good)”.
Así que, para impulsar y concretar una Política Cultural, las y los gobernantes deben desarrollar políticas de Estado que potencien, estimulen y pongan en marcha las expresiones culturalmente más deseables y aptas de Comunicación Endógena, tanto a través del avance en acceso, equidad y calidad de la educación formal, como en los medios de propagación masiva, en lo que atañe al papel que deberían desempeñar en las instancias de educación informal y no formal:
1. En el ámbito de la cultura oral, o Galaxia Marconi: la planificación y puesta en marcha de emprendimientos divulgativos de los productos propios del espacio sonoro: música y palabras, fortaleciendo redes radiofónicas, comunitarias, educativas, populares, etc. a través, en particular, del que sigue siendo el medio de propagación masiva de mayor penetración y más poderoso: la radiofonía: ese ámbito en el cual, en el mejor de los casos, circulan los valores civilizatorios más deseables. En este ámbito, la radiofonía también necesita más Escuela.
2. En el ámbito de la cultura y de las manifestaciones audiovisuales: producción y distribución de películas, video, fotografías, para dinamizar, compartir y disfrutar la enorme y poderosa dimensión de imágenes vitales.
3. En el ámbito de la cultura escrita, a la que Mc.Luhan llamó Galaxia Gutenberg: con la identificación, edición, publicación y distribución de publicaciones; para multiplicar las instancias concretas de divulgación de sus mejores productos y, no sólo en el soporte de papel, sino en los diversos soportes digitales.
4. Además, se deben crear facilidades para hacer más permeable la cultura, incluyendo en ella, tanto al Patrimonio o Capital Tangible e Intangible, por sobre las diferencias de los idiomas, valorando las lenguas autóctonas con sus propias lógicas.
Una Política de Estado, en respuesta a estos problemas que atañen a los procesos de construcción de ciudadanía, debería tener como objetivos generales:
I. Coadyuvar a la democratización de la sociedad, promoviendo, a su vez, la democratización de los medios de propagación masiva en sus niveles de organización, operación, funcionamiento y difusión.
II. Fortalecer el ejercicio pleno de los derechos humanos, que pasa por el derecho a la información y a la libertad de expresión, en un marco plural y participativo, que coadyuve a la formación de una opinión pública culturalmente apta y bien informada.
III. Garantizar que toda persona, organización y grupo social sean sujetos activos, participantes y con efectivo y libre acceso al conocimiento, a la información y a la comunicación.
IV. Estimular el respeto al libre ejercicio profesional de las personas informadoras y facilitar su acceso a las fuentes de información, y
V. Proteger la libertad, la dignidad de la persona y el respeto a la vida privada e impulsar la defensa y fortalecimiento de la cultura nacional en todas sus manifestaciones.
De lo contrario, la falta de democracia real en el interior de los medios de propagación masiva, facilitará la difusión de ideas fundamentalistas, la imposición de gobiernos totalitarios y de las subculturas del materialismo salvaje.
Me imagino que en estos días, las personalidades convocadas por este Simposio Internacional hacia nuevas Políticas Culturales, se explayaron con suficiencia, respecto a los atributos y virtudes más deseables para una cultura.
En este punto, una vez más, podemos pero no debemos olvidar el hecho de que una cultura también supone que sus miembros comparten la creencia de algunos errores civilizatorios básicos. La existencia de estos errores de percepción y funcionamiento social, fueron la causa de todos los desastres culturales que vivió la humanidad.
A principios del siglo pasado, el imperio que se percibía a sí mismo como el súmum de la civilización, y el ‘ombligo del mundo’, desató una brutal guerra, esclavizando a la nación más poblada del planeta.
En efecto, Inglaterra obligó a China a sembrar, producir, consumir y distribuir opio, mediante lo que se conoce como la Guerra del Opio.
En el resto del siglo pasado, tampoco le fue mejor a la humanidad. La prueba de la barbarie de la que son capaces algunos gobiernos, no son sólo las dos Guerras Mundiales, en las que se sumieron los ejércitos regulares, sino que la atrocidad creció hasta golpear bestialmente a poblaciones civiles, cuando el gobierno de Estados Unidos ordenó el bombardeo atómico de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.
Y, por cierto, la conflagración que alcanzó la Segunda Guerra Mundial fue causada por la demencia del criminal Adolfo Hitler, que llevó a la realidad el culturalmente inaceptable criterio de las Guerras Preventivas.
“Ya es hora de que las razones de la fuerza dejen de prevalecer sobre la fuerza de la razón...”. “Hasta ahora la humanidad ha sido siempre educada para la guerra, nunca para la paz...”. José Saramago. Premio Nóbel de Literatura.
Pero, los huevos de la serpiente totalitaria hoy siguen eclosionando, por ejemplo, en el modelo que trata de forjar la figura de un “Estado Cero”, inexistente como escudo apto para la defensa ciudadana, pero aliado incondicional para auxiliar al empresariado en sus aventuras fraudulentas. Recordemos el auxilio estatal a banqueros inescrupulosos. O el pago obsecuente de deudas externas de origen espurio.
Si permitimos el arraigo de una Subcultura Troglodita, sembrando la intolerancia y permitiendo institucionalizar la delincuencia, estaremos fortaleciendo el fundamentalismo fascista, creando las condiciones de apatía e insensibilidad de las y los gobernantes y de la ciudadanía, para vivir en una sociedad capaz de sacrificar hoy a sus hijas e hijos, sumida en la ignorancia, la superstición, el fatalismo y la resignación.
Estamos en la encrucijada de robustecer, todavía más, lo peor de esa Subcultura Troglodita, cuyos pilares no lo constituyen las aspiraciones éticas o el conjunto de los valores civilizatorios, sino la rentabilidad económica a cualquier precio, desde los delitos comunes hasta el crimen, pasando por el terrorismo de Estado; o emerger por sobre esa Subcultura Troglodita, con lo mejor que puede brindarnos el escenario de la convivencia democrática, mediante una Cultura de Paz y en el marco del Desarrollo Sostenible, tal como lo propugna la Carta de Derechos Humanos Emergentes.
Muchas gracias.
Fragmentos de “Ellos y nosotros”. Documento leído en Madrid condenando la invasión anglo-norteamericana a Irak en marzo del 2003.
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